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Ser uno de los jugadores más jóvenes en ser contratado por un equipo, ser uno de los más jóvenes en tener una partida televisada y finalmente, ser considerado un prodigio. Cualquiera de estas cualidades sirve para describir a los dos finalistas de WESG pero un pequeño gran detalle los separa, o mejor dicho, los separaba. Haber sido campeón. Maru había sido campeón de OSL en el 2013 y de SSL en el 2015. TY estuvo cerca en GSL T1 en el 2016 al quedar segundo y varios 3-4 puestos, pero nunca un título.

“¿Quién crees que será el campeón hoy? ¿Has visto al chico Maru? El príncipe de los marines lo llaman. Ese es un Terran del cual cualquiera estaría orgulloso.”

Llegando como los dos mejores jugadores de este torneo, era prácticamente inevitable que se encontraran en las finales, y así ocurrió. Por un lado, un genio que debutó a los 14 años en BroodWar, en frente, otro prodigio que hizo lo mismo a los 13 años en Wings of Liberty. Un choque de titanes del que solo uno podía salir victorioso.

Y tal vez fue esa hambre de triunfo que tenía TY que lo hizo salir adelante en esta oportunidad, esas ganas de despejar las dudas de todos sus seguidores y en general de todos los que siguen StarCraft y quitarse de encima esa pesada mochila de ser considerado uno de los mejores pero no tener nada con que demostrarlo. Pero no fue fácil.

Jun “TY” Tae Yang tenía en frente a alguien muy similar a él, pero quien ya había saboreado la gloria, que en algún momento de su carrera había llegado a la cima, un lugar reservado para pocos. TY, por su lado, había escalado esa misma montaña varias veces, solo para quedarse muy cerca de la cima, tan cerca como para sentir la brisa y el sol cerca de su rostro y manos, para luego caer, ser pasado en los últimos instantes y quedarse en la sombra del campeón.

“No seré una página en el libro de la historia de otro”

Pero aquel día en China, casi 10 años después de haber empezado su carrera, TY no tropezó ni dejó que su oponente lo opacara. TY pareció recordar como todos esos “casi campeonatos” dolían más que satisfacerlo y en lugar de dejar que lo entorpecieran como si fuera una carga, lo usó como armadura, lo usó para hacerse más fuerte, y se mantuvo en pie, firme, frente a un rival tan parecido a él, y a la vez tan diferente hasta ese momento. Y avanzó hasta derrotarlo, hasta despejar las dudas de su calidad, hasta convertirse en campeón.

“Nunca olvides quien eres. El resto del mundo no lo hará. Vístelo como una armadura y nunca podrá ser usado para lastimarte.”

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Fotos: WESG